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Cómo dejar de ir a cuatro patas en siete millones de años

Nuestros antepasados más lejanos dejaron de utilizar brazos y manos para desplazarse.

Lucy, una Australopithecus afarensis mostró al mundo como era posible el bipedismo desde un punto de vista anatómico; las huellas de Laetoli lo demostraron desde un punto de vista fósil.

De todas formas, no tenemos todavía claro cuales fueron los mecanismos que llevaron a estas criaturas a emprender este camino, que aun haber pasado tantos años, nos producen quebraderos de cabeza, bien, de hecho, ¡dolores de espalda!

Recuerda...!

El bipedismo

Al bajar de los árboles y moverse por la sabana, nuestros antepasados necesitaron andar sobre dos extremidades. La postura erguida permitió ampliar a estos animales su campo visual y moverse mejor por este nuevo medio. En definitiva hacía que se consumiera menos energia y por tanto, podien recorrer distancias aun más largas. Estos antepasados nuestros pueden explorar, de esta forma, nuevas zonas, donde antes no podía llegar. Además los brazos quedaron libres para fabricar instrumentos.

La primera evidencia de bipedismo tiene una cronología de hace unos 4.000.000 de años.

Lucy y los Australopithecus afarensis

El primer fósil de Australopithecus afarensis fue hallado por el paleoantropólogo Donald Johanson en Hadar (Etiopía), el año 1974. Desde un principio se comprobó que era bípedo, aun y las diferencias evidentes en las proporciones si lo comparamos con nuestra especie. Se explica que durante el hallazgo sonaba la canción de los Beatles “Lucy in the sky with diamonds”, razón por la cual a la fósil se le puso el nombre de “Lucy”. La datación que resultó de los análisis posteriores dio una cifra de 3.5 y de 2.8 millones de años. Posteriormente se han encontrado otros ejemplares de esta especie. Su cerebro era bastante pequeño, similar al que muestran los chimpanzés o los gorilas. La mandíbula tenía cierta similitud a la humana, si bien mantenía ciertas características de los simios: la medida de los dientes es más grande; los incisivos se proyectan hacia el exterior, o los premolares y molares tienen superficies planas... Otra similitud con nuestra especie es la forma de la pelvis, aunque se denota un canal del parto más pequeño; cabe valorar la medida del cráneo, proporcionalmente mucho más pequeño que el nuestro, facilitaba la salida de la cría. Los machos tenían una altura de 1.5 metros, las hembras entre 1 y 1.20 metros.

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Power point sobre bipedismo

Documento power Point con doce diapositivas.

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